Después de 16 días de competencias, medallas, récords y muchas emociones, los XXV Juegos Centroamericanos y del Caribe Santo Domingo 2026 llegaron a su final. Y la despedida estuvo a la altura de una edición que marcó el centenario de la justa deportiva.
La noche del sábado 8 de agosto, la Arena Banreservas Virgilio Travieso Soto recibió a los atletas de las 37 delegaciones, voluntarios y colaboradores que hicieron posible esta fiesta deportiva, en una ceremonia que mezcló orgullo dominicano, agradecimiento, música y momentos que quedarán en la memoria.


La clausura comenzó con un recorrido audiovisual por el Centro Olímpico Juan Pablo Duarte, hasta llegar a la Arena, donde fueron recibidos los verdaderos protagonistas de la noche: los atletas, muchos de ellos con sus medallas al pecho y ya con la misión cumplida.
Al ritmo de “Corazón de Fiesta”, tema oficial de los Juegos interpretado por Ilegales, las delegaciones hicieron su entrada en un ambiente mucho más relajado que el de la inauguración. Banderas, medallas y aplausos llenaron la arena mientras también se reconocía el trabajo de los voluntarios y de todos los que estuvieron detrás de cada jornada.

Pero el momento más emotivo llegó cuando apareció en escena Juan Luis Guerra.
El artista dominicano cumplió el regalo que había anunciado para el país y, acompañado por las 28 voces del coro “Más que Vencedores”, interpretó una versión especial de “Canto a la Patria”, composición que escribió y donó al Estado dominicano en 2006.
Casi 20 años después, la canción volvió a convertirse en un regalo para el país, esta vez frente a atletas de toda la región y en una noche tan simbólica como la clausura de los Juegos del centenario. La interpretación terminó con el público de pie y uno de los momentos más sentidos de toda la ceremonia.


La música continuó con Manny Cruz y Techy Fatule, quienes interpretaron en vivo el remix de “Dominicano Soy”, llenando la Arena de luces, láseres y pirotecnia.
Luego llegó el momento de hacer balance. El presidente de Centro Caribe Sports, Luis Mejía Oviedo, destacó el resultado de los Juegos y aseguró que la promesa de hacer historia había sido cumplida. También resumió el sentimiento de las delegaciones con una frase que resumió el espíritu de la justa: “Santo Domingo nos recibió como delegaciones y hoy nos despide como hermanos”.
La noche también tuvo su último podio. México terminó como campeón de los Juegos del centenario, seguido por Colombia en el segundo lugar, mientras que Cuba y Venezuela completaron el grupo de las delegaciones más destacadas.
Desde el palco presidencial, el presidente Luis Abinader también se dirigió a los atletas y al país, destacando que aunque la llama de los Juegos se apagaría esa noche, su significado permanecería en los recuerdos de quienes formaron parte de esta edición.
Y llegó entonces uno de los momentos más simbólicos: el apagado de la llama que permaneció encendida desde el pasado 24 de julio. El pebetero se apagó oficialmente, pero la ceremonia dejó claro que el mensaje de estos Juegos busca trascender las competencias: “El futuro comienza hoy”.
Y, como toda buena despedida dominicana, después de los discursos y los momentos solemnes llegó la hora de gozar.
Ilegales tomó el escenario para ponerle punto final a la fiesta con un espectáculo de aproximadamente 30 minutos. La agrupación dominicana hizo bailar a atletas y delegaciones, que aprovecharon sus últimos momentos en Santo Domingo para cantar, ondear sus banderas y celebrar juntos antes de regresar a sus países.
La clausura estuvo bajo la producción general y dirección creativa de Alberto Zayas, quien también encabezó el equipo responsable de la ceremonia inaugural. En ambas noches, el talento dominicano tuvo un papel protagonista, desde los artistas hasta los bailarines, músicos, técnicos y cientos de profesionales que hicieron posible el espectáculo.
“La apertura fue nuestra carta de presentación al mundo; la clausura, nuestro abrazo de despedida”, expresó Zayas, resaltando el orgullo de demostrar lo que puede lograr el país cuando trabaja unido.
Así terminó Santo Domingo 2026: con la llama apagada, las medallas conquistadas, las delegaciones bailando y una ciudad que durante 16 días se convirtió en punto de encuentro para el deporte regional.



